Indago en el destiempo, cuando las flores perdían sus pétalos,
desnudas, desprotegidas,ante lo acaecido en el transcurso de un pasado que no se torna muy lejano
Eterno era el silencio,
cuando las voces no fluían, y las miradas se perdían.
El verbo se tornaba distante, y el amor ya no abrigaba los inviernos.
Y los errores volvían al pensar en las heridas.
Pero, el tiempo asesora la edad.
La rabia ya no me supera.
El alma imparte nobleza.
Decir adiós a la melancolía.
Decir adiós a la tristeza.
Soñar despierta y aplicar la magia sobre la apatía.
El habla ya no tropieza en las palabras, esas que no dejaban expresar el sentimiento que anidaba en el corazón.
Las primaveras siempre serán primaveras,
aunque el rumbo de la vida a veces no encuentre la brújula que guíe mi camino.
No perderé la convicción de creer en mí y en mi destino.
Ser mi propio amuleto,
y sentir con los cinco sentidos.
Lo extraordinario de vivir cada momento, y no tener miedo a lo impredecible del acontecimiento.
No hay lucha sino hay meta
Y no hay meta sin una ilusión.
Vivir las horas sin reloj,
y palpar a cada paso con los dedos, la verdad sin condición
Tomar aliento... y seguir viviendo.
