La incertidumbre va tejiendo cada minuto del día.
Y se cierne sobre mí un sentimiento inexplicable, que no deja de acecharme.No tiene nombre.
No se como se llama.
Sólo se que el aire que respiro tiene la bruma de la duda.
Me encuentro en un paraje ínfimo y solitario, donde la luz del sol se cuela de vez en cuando por la rendija de la esperanza.
Y no la pierdo, aunque me cueste encontrar un camino en mi presente,
y no se disipen las nubes que no me dejan ver lo diáfano del horizonte,
lo que me espera para poder continuar.
Y aunque, algo agotada de tanto levantarne en el transcurso del tiempo, mis alas siguen aleteando.
No se quiebran.
En mí habita la resiliencia.
La fortaleza da paso al tesón y la paciencia.
Sólo hay que saber esperar, y encajar las piezas del puzzle que andan algo desordenadas.
Soy paciente.
Porque se que puedo resurgir de nuevo.
Los Fénix siempre lo hacen
Y yo, entiendo de eso...
Las batallas se ganan siendo estrategas, haciéndole frente al miedo y la desesperanza.
Tengo alma de soldado y un corazón guerrero.
No me asusta lo que el destino ha deparado para mí.
Seguro que me esperan ilusiones,
y mucho amor por vivir.
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