A veces se distorsiona mi realidad,
y siento que aquello en lo que creí fué un sueño idealizado.En el cual no existía la soledad ni la ambigüedad.
El tiempo se sostenía entre el sentimiento y la pasión, la complicidad y la intención.
El corazón pensaba, y la razón asentía.
Y brillaban las estrellas en la mañana, y relucia el sol en la noche.
La magia del momento envolvía cada instante,
y un mundo de sensaciones latentes, embriagaba el suspiro y sus emociones.
Acaricié cada palabra vestida de afecto y cariño.
Desnudé mi alma,
que aprendió a respirar, y se armonizó inherente a la tuya.
Y sentí que la belleza se podía percibir.
La fragilidad de lo vulnerable no existía.
porque el refugio de tu amor me abrazaba y protegía.
Versátiles en el tiempo,
adecuando la necesidad, dándole vida a nuestros momentos.
No hablo del pasado, ni tampoco del presente.
Solo del sentimiento atemporal, que no tiene ni principio ni final.
Tengo una maleta etérea,
donde guardo todo lo bueno y lo sincero,
lo inmenso y lo hermoso.
El sentir que acontecia cada día y daba dicha a el vivir.
Dejaré caer mi coraza,
cuando el lamento no haga ruido, y el silencio se haga aliado del sonido.
